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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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2do Martes de Adviento

Martes, 11 de diciembre de 2018

Mateo 18:12-14

Amigos, el Evangelio de hoy nos cuenta la historia del pastor que encontró la oveja perdida. Miremos a esa oveja. Una oveja es algo más que una moneda perdida—es decir, tiene movilidad, sentido, apetito, etc. Hace muchos años, cuando estaba de retiro en la Abadía de Tamie en los Alpes, escuché el balido desesperado de una oveja que había caído en un pozo. Lloró toda la noche, sabiendo que estaba en problemas y esperando que alguien viniera a salvarlo.

Hay almas que son como la oveja perdida. Espiritualmente comprometidas, fundamentalmente incapaces de ayudarse a sí mismas, son al menos conscientes de que están en problemas. Son como las personas que comienzan el proceso en alcohólicos anónimos admitiendo que han tocado fondo y están fuera de control. Balan, gritan por ayuda.

Y Dios las encuentra, y cuando lo hace, las lleva de vuelta, porque no pueden moverse solas.


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