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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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1er Lunes de Adviento

Lunes, 4 de Diciembre, 2017

Mateo 8:5-11

Amigos, el Evangelio de hoy aplaude la confianza depositada por el centurión en Jesús el Señor. Confiar significa tener esperanza, significa volver el corazón a Dios. Significa arraigar la propia vida en Dios, afianzando y centrando nuestras prioridades en él. Esto es justo lo opuesto a confiar en los seres humanos, volviendo nuestro corazón a ellos, arraigando, afianzando y centrando nuestras prioridades en las cosas de este mundo, en la riqueza, en la fama, en el poder, en el honor, o en el placer.

¿Cuál es el centro de gravedad de nuestra vida? ¿Cuál es nuestra “principal prioridad”? La Biblia una y otra vez plantea esto como una disyuntiva. Pensemos en el pasaje del libro de Josué, cuando Josué plantea esta disyuntiva al pueblo de Israel: “¿Servirán al Señor, o a otros dioses?”

Jesús le dice a sus seguidores: “El que no está conmigo, está contra mí.” El Evangelio de hoy nos recuerda que cada uno de nosotros debe responder esta pregunta con gran honestidad y claridad.


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