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MEDITACIONES DIARIAS CON Obispo Barron
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3er Sábado de Adviento

Sábado, 22 de diciembre de 2018

Lucas 1:46-56

Amigos, por mucho, la figura más importante de Adviento es María de Nazaret, la Madre de Dios, porque María resume en su persona a todo el pueblo de Israel, la nación cuyo completo propósito era prepararse para la venida del Señor. En su gran Magnificat, que hoy escuchamos en el Evangelio, María es el nuevo Isaías, el nuevo Jeremías, y el nuevo Ezequiel, porque ella anuncia, con alegría y la mayor claridad, la venida del Mesías.

Lo que solo estaba previsto vagamente por grandes figuras proféticas, ahora está muy claro: “Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.

No hay nada más poderoso o más hermoso en ninguno de los profetas.


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